sábado, 23 de noviembre de 2013

Caos

El caos está por todas partes, en ello está intrínseco lo absurdo, no podemos alejarnos de él, nos persigue, no podemos luchar con él más fuerte que nosotros. El ideal de burgués  con su perfeccionismo y su orden, el cristianismo y las religiones orientales intentan solucionarlo creando un vínculo, o mejor dicho, unidad con Dios o la naturaleza; las ideologías son otro ejemplo, ellas nos guían como ovejas de un rebaño, a una utopía que todos sabemos que no sólo existe en la teoría.  Otros intentan buscar esa ansiada unidad en una ciencia que  explique ese desorden, para entenderlo, para hacer este mundo sin sentido aparente, un mundo más nuestro, pero la razón no es suficiente, un mundo sin orden, sin unidad no es un mundo nuestro, como dijo Heidegger, repitió Camus y yo afirmo “la razón no consuela a un hombre angustiado” incluso a muchos nos ha llegado el día de mirarlo cara a cara y de verlo extraño. Un amigo me dijo que hay una ley de la física que afirma que el fin de todo es el caos, y que es un proceso constante e inevitable, aquel día no le di la razón, hoy se la doy en parte, es cierto que todo aquello que se rompe, e inevitablemente todo se rompe, pero los humanos siempre intentamos paliarlo con un orden artificial, y creando materia de la misma naturaleza proveniente del desorden, somos el único ser de esta Tierra, con esa capacidad, pero ello no solucionamos nada, el caos es invencible, nada podemos hacer unos minúsculos seres frente a las leyes del universo.