Era una noche oscura y fría en la oscura ciudad de
la existencia. El señor Nadie vestido con un traje de chaqueta negro y un
sombrero que casi ocultaban sus ojos, paseaba por una de las calles de esta gran
urbe donde los altos edificios nos hacen insignificantes a los humanos, eso sin
añadir que esos inmensos edificios están repletos de personas como el señor
Nadie, somos ya tantos en el mundo, todos tan iguales… este hecho nos hace
perder nuestra esencia, nuestra unicidad, somos uno más de unos cuantos miles
de millones… una posible desaparición del señor Nadie sería percibida más que
por un reducido círculo de familiares, amigos y personas de su alrededor, y sería
olvidado como si nunca hubiera existido en cuestión de poco tiempo.
Unas preguntas pesadas, dolorosas y repetitivas lo
inquietan, esta se puede resumir en la siguiente: ¿por qué a mí? la cual puede
ser abierta y darnos una gran serie de interrogantes ¿por se nos arroja a la
existencia? ¿Quién decide por nosotros que existamos? ¿Por qué nacemos? ¿Por
qué morimos? ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Acaso tiene
algo sentido?
No encontrar las respuestas nos quema por dentro y
cuanto mayor sea la llama, antes nos quemamos… convirtiéndose la vida en algo
vacío, en algo determinado por horarios y obligaciones, por circunstancias, por
azar, por ¿destino o suerte? O eso son simples inventos que le damos a lo
desconocido.
¡Qué difícil es la vida! No merece la pena luchar
por ella –piensa nuestro querido personaje.
Los pájaros que ni trabajan ni se preocupan de nada,
solo cantan y se alimentan y mueren sin sufrir. El pájaro es, el hombre existe,
el pájaro no es consciente de lo que es; el hombre tampoco, pero es consciente
de que no lo sabe, esa autoconciencia de su ser, de su existencia lo ataca, lo
hiere, lo pierde y lo frustra.
Pero qué más da la vida en sí, estos pensamientos me
impiden disfrutar lo poco que no ofrece esta…. – se cuestiona el perdido señor
Nadie.
O no ¿cuánto nos ofrece la vida, mucho o poco?
¿Dependerá de las circunstancias? Pero, ¿vamos a permitir que estas nos
controlen? Si fuera así perderíamos nuestra libertad, pasaríamos a ser esclavos
de estas… que más da todas estas preguntas mientras haya risas y lágrimas,
besos y abrazos, amor y odio, paz y guerra, flores, árboles, pájaros que
cantan, niños inocentes que juegan, hombres que ríen, mientras haya luz,
estrellas que brillen en la oscuridad, injusticias por la que luchar y sueños
por cumplir…
El desconocido señor Nadie, sigue andando con la
cabeza agachada, como si estuviera buscando nada en el suelo que haya perdido,
un coche con potentes faros descargan su molesta luz sobre Nadie, se lo merece
acaso él… Nadie se detiene para cruzar la calle en la esquina, entonces suena
una dulce melodía de piano, que frena sus pies mientras lo deleita con sus
acordes y notas combinadas.
Imagen realmente bella, los seres humanos buscamos la belleza, se
evaden, leen poemas, leen historias apasionantes (inventadas), cantan y pintan
paisajes idílicos…. se evaden, beben alcohol, toman drogas…. se evaden, buscan
caricias y besos… se evaden, se suicidan…
Así es este paseo por la ciudad de la existencia
absurda, sin sentido… nuestro fin es encontrarlo, hace que merezca la pena,
luchar por algo grande, deleitarnos con nimiedades, vivir, amar y soñar… En
definitiva, convertir en algo digno este paseo por la existencia.

Escribes realmente bien, me has dejado impresionada, en serio, no tengas reparo en publicar más entradas, no tienes porque.
ResponderEliminarPues yo creo que la vida merece la pena siempre, unas vidas más que otras, todo depende de la persona que la vive, no de las circunstancias, porque mucha gente con poquito que les des ya son más felices que mucha gente. Todo depende de la actitud.
Hakuna matata ;)
Gracias por tus halagos, espero hacerlo a menudo.
ResponderEliminarNo creo que unas vidas merecen la pena más que otras, como tú dices es la actitud, el Señor Nadie puede quedarse sumergido en sus preguntas angustiosas, o puede dejar de preocuparse y mirar alrededor y disfrutar de todo las cosas maravillosos que lo rodean.
Hakuna Matata ;)