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| "El viaje sobre el mar de niebla" de Caspar David Friedrich |
Eh!
¡Tú! ¡Caminante!, sin decir ni una sola palabra, quiero que gires tu frío
cuerpo e inmediatamente me mires a los ojos, sé mejor que tú que detrás de mí
se encuentra tu castillo. Sí, lo sé, sé mejor que tú, que si te vuelves verás
las ruinas del castillo de aíre que no hace mucho se derrumbó sobre tu espíritu
y acabando con todas tus ilusiones, que sepas, que eso, ya pasó, era necesario
que pasara no podemos ser inocentes para siempre, hemos de enfrentar cara a ese
mar de niebla infinito; por favor, caminante, vuélvete cómo te mencioné antes.
Se
vuelve cumpliendo mi orden. Los tiempos están desquiciados; ¡ah! condenada
desgracia ¡haber nacido yo para enderezarlos! – me responde el caminante.
He
aquí delante de ti, he puesto dos puertas, puedes bajar con prudencia y
adentrarte en el mar nieblas y enfrentarte con todo tu ser a él, o puedes
arrojarte por este precipicio y acabar con todo, no me contestes, sé que
careces de valor para lo segundo. – le contesto severamente.
He
aquí la dura vida, es lo que encontramos después del derrumbamiento del
castillo, todo hombre ha de cruzar ese mar de nieblas, no decidimos nosotros
nacer, porque si conoceríamos la realidad de ante mano y tuviésemos esa capacidad
de elección, nadie se atrevería a comenzar este afanoso camino, claro que antes
de que el castillo se viniera abajo, ignorábamos la realidad – digo tras una
pausa
Sí,
las circunstancias no las puedo negar, sería un cobarde si ahora mismo me
arrojase por ese acantilado, además siento curiosidad por saber que me espera,
¿Qué habrá debajo de ese mar de nieblas? Sabes, mi hermano ya eligió
enfrentarse a ese camino, pero mi hermano es completamente por dedicarse sólo a
vivir la vida. Está demasiado ocupado viviéndola para pensar sobre ella; mi
error fue abrir un día un libro – me responde con una falsa sonrisa.
Conozco
a tu hermano, su castillo se le derrumbó, pero no lo notó, le mostré las dos
puertas, y sin dudar eligió la vida, eligió la correcto, pero la cuestión no es
dar el primer paso, es continuar el camino, él con todo su necedad no le hizo
frente a la realidad, aún puede cambiar y seguir el camino angosto que te guía
a lo que hay detrás de la niebla, no hay palabras que describan lo que hay
detrás de todo esto, el mínimo intento de descripción sería un fracaso, porque
tu mente no está preparada y el lenguaje es incompleto para ello. Pero,
desearía que no te turbes, sé cómo te sientes, los libros guardan dolor entre
sus páginas, pensar en la vida es doloroso, pero es la única forma de cumplir
nuestras metas, tu hermano está ahogado con las pasiones que le ofrece el
camino, está distraído con todas esas vanidades, es un maleante, tuvo que
empezar el viaje a que te adentras, pero no supo continuarlo, ¿conseguirá
terminarlo? en él está la elección, porque aunque no queramos estamos
condenados a elegir, es agotador haber comido del árbol de la ciencia, sé que
lo hiciste en el momento idóneo, antes que se derrumbará el castillo, por eso
toda esperanza que construiste en él, ahora te parece vacía, pero no temas, no
estás solo, aunque eso creas, empiezas el camino en tu más cruel soledad, pero
ignórala, el mal quiere que fracases, que arrojes tu cuerpo por ese precipicio.
Sé que hay tanta o más bruma en tu mente que en el horizonte, no te ciegues, en
el camino encontrarás almas con las que te identificarás como si se tratasen de
espejos colocados al azar, ahora te sientes solo, esto es temporal, hasta ese
camino es temporal, aunque te parezca infinito e imposible, no conoces lo que
te pierdes si divagas y no llegas a tu meta en el tiempo que te toca.
Me
siento desesperanzado y a la vez con esperanzas de ver con mis propios ojos qué
hay en esa ruta, que me anuncias como un ángel en la tétrica noche, desde aquí
diviso unos montes, unas rocas que sobresalen de ellas, me muero por
conocerlas, aunque tengo miedo, me siento frustrado si me entretengo como mi
hermano y me condeno a mí mismo. - me dice con preocupación.
No
te preocupes porque muchos son los que lo empiezan, pero pocos los que alcanzan
la meta, sigue los consejos de la razón y no desprecies los deseos de tu
corazón
Sin
decir nada más, nuestro viajero se da la vuelta, se acerca al precipicio, mira
el profundo vacio, duda un segundo… se gira hacia la derecha, y sigue la senda
que se encuentra que le lleva al mar de niebla, cargado de nuevas esperanzas
pero con un poco de desconfianza en los ojos inicia su camino hacia el
tenebroso y emocionante mar de niebla…